Revolución Bolivariana

Tuesday, October 03, 2006

:: Revolución Bolivariana Ecuatoriana ::

DISCURSO DE SAMUEL MONCADA

Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana Teatro Teresa Carreño 10 de Abril de 2003
Samuel Moncada es Director de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela

LA SOBERANIA EN PELIGRO

El mundo vive días difíciles, días peligrosos. Las leyes e instituciones, creadas por las naciones para mantener la paz mundial, están siendo desconocidas por el gobierno con mayor poder militar en la historia de la humanidad. Millones de civiles inocentes están sufriendo las consecuencias de ese poder fuera de control. Una guerra desatada por un gobierno que, en contra de la comunidad internacional, une el ilegal propósito de destruir preventivamente al país que considere una amenaza con el de controlar los recursos naturales de ese pueblo. El uso del poderío militar para mantener la superioridad económica representa un peligro para las pequeñas naciones del mundo. En estas terribles circunstancias, el principio de igualdad entre naciones soberanas desaparece y es sustituido por la Ley de más fuerte, la más primitiva de las leyes.
Vemos entonces con asombro cómo la tecnología más moderna del siglo XXI es usada para regresar a la humanidad a los siglos pasados, los siglos de las invasiones coloniales.

EL NEOLIBERALISMO

Pero la guerra no es el instrumento más usado para reducir la soberanía e independencia de las naciones. Hoy, hay empresas privadas que tienen presupuestos más grandes que los de muchos Estados Nacionales. Estas gigantescas corporaciones poseen ventajas en la competencia económica que llegan a convertirse en posiciones de dominio en los mercados mundiales. Su visión del mundo es simple: todo el mundo es un gran mercado, y todo obstáculo a las fuerzas de los mercados debe ser eliminado. Esta es la economía global.
Así todos los países deben privatizar sus recursos naturales, privatizar sus empresas estratégicas, privatizar sus servicios públicos, reducir al mínimo el Estado, reducir al mínimo los impuestos al sector privado, eliminar todo tipo de regulación al mercado, reducir las garantías sociales. Esta simple receta se debe aplicar uniformemente en todo el mundo sin importar las diferencias entre las naciones. Es una ideología dogmática, que elimina la diversidad del mundo, es una ideología injusta que premia al privilegiado y castiga al débil. Es la Ley del más fuerte que destruye el tejido social de las naciones. Es el neoliberalismo. En América Latina hemos sufrido los efectos perversos del dogmatismo neoliberal. Casi todos nuestros países han sido forzados a tomar el trago amargo del neoliberalismo con la promesa de un futuro mejor a largo plazo. El resultado ha sido el empobrecimiento de las grandes mayorías, la quiebra de la administración pública, el aumento de la deuda externa a niveles imposibles de pagar por la sociedad, la destrucción de la educación y la salud pública, el desprestigio de las elites tradicionales y las consiguientes convulsiones sociales y políticas. Ante esta realidad la respuesta de los poderosos es asombrosa: no hay alternativa, Uds. deben perseverar en los mandatos del pensamiento único. En Venezuela la epidemia del neoliberalismo llegó imponiéndose a sangre y fuego.
El 27 de febrero de 1989, la reacción popular contra las políticas neoliberales fue aplastada con la mayor masacre del siglo XX venezolano. Una tragedia que fracturó nuestra sociedad, que separó a los dirigentes de las mayorías populares en la política, en la economía, en el sindicalismo y en las fuerzas armadas. La conciencia de los venezolanos fue sacudida por muchas preguntas: si Venezuela era una nación libre y democrática,
- ¿Cómo las Fuerzas Armadas se habían compoortado como un ejército de ocupación contra su propio pueblo?
- ¿En qué tipo de democracia los dirigentess ejecutaban políticas contra las mayorías pobres sin importarles sus consecuencias?
- ¿En qué consiste la soberanía nacional sii las decisiones fundamentales de la nación se ordenan en el FMI?
Las respuestas de los dirigentes de esa época fue brutal: no hay alternativa, es el pueblo el que no entiende la globalización, el nuevo orden internacional. La crisis no era sólo de la economía; era también de un tipo de dirigencia, de un modo de concebir la democracia, de un modo de pensar la nación. En la década de los 90, los venezolanos resistimos la agresión antipopular y antinacional buscando una repuesta distinta a la que nos ofrecían nuestros gobernantes.
¿POR QUÉ SIMON BOLÍVAR?
Había que buscar en otra dirección, voltear la mirada hacia nosotros mismos, hacia nuestras raíces, para rescatar el sentido de ser venezolanos. Y ahí nos re-encontramos con el fundador de nuestra república, con Simón Bolívar. Los privilegiados de siempre se burlaron. ¿Cómo volver el siglo XIX cuando vamos al siglo XXI? ¿Cómo tomar como ejemplo a un hombre que no conoció las computadoras o la luz eléctrica? Según ellos, de Bolívar nada puede ser rescatado. La respuesta es muy clara. Está en los valores, en los principios de acción que Simón Bolívar propuso para crear la nación. Simón Bolívar era un hombre de su tiempo, pero muchas de sus ideas y valores trascienden su vida y siguen vigentes hoy. Él es el símbolo de nuestra nacionalidad, el venezolano imprescindible sin el cual no se entiende nuestra historia. Pero al mismo tiempo es el venezolano más latinoamericano, pues no pensó a su patria en los estrechos límites de la Venezuela actual. "Para nosotros la Patria es América" decía Bolívar.

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